Proyectos de ley

PROYECTO DE LEY

Texto facilitado por los firmantes del proyecto. Debe tenerse en cuenta que solamente podrá ser tenido por auténtico el texto publicado en el respectivo Trámite Parlamentario, editado por la Imprenta del Congreso de la Nación. El Senado y Cámara de Diputados,...

Art.1º- Otorgase pensiones reparatorias mensuales y vitalicias y obra social a los ciudadanos que fueron reclutados como soldados conscriptos domiciliados legalmente en territorio Argentino al momento de ser incorporados a las Fuerzas Armadas, cualquiera haya sido la fuerza, Unidad o Destacamento de destino, en virtud de la ley 17.531 de Servicio Militar Obligatorio y modificatorias, entre los años 1.974 y 1978, clases 53, 54, 55, 58 y 59, otras incorporadas con estas.

Art. 2º- La pensión contemplada en el artículo 1ro. Será fijada por el organismo competente y que en ningún caso será inferior al ciento por ciento (100%) de la jubilación mínima en vigencia. Dicha pensión será pasible de las variaciones que resulten como consecuencia de los aumentos que soporte el haber mínimo de las prestaciones a cargo del Régimen Previsional Público del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones, instituido por la Ley Nº 24.241, sus modificatorias y complementarias. Asimismo, será compatible con otras remuneraciones, percepciones previsionales y planes sociales de carácter permanente, otorgado por el Estado Nacional, Provincial y/o municipal; a excepción de sueldos militares y pensiones de guerra. En caso de tratarse de una persona fallecida se comprenderá la extensión prevista en el artículo 5º. En todos los casos, se abonarán a los titulares de las pensiones que por la presente ley se otorgan, las asignaciones familiares, con los mismos requisitos y derechos con que se reconocen a los beneficiarios del citado Régimen Previsional.

Art. 3º- Los ciudadanos afectados a este beneficio deberán acreditar la condición de soldados conscriptos en los años comprendidos mediante certificación expedida por el Ministerio de Defensa, quien deberá otorgarlo en un plazo no mayor a los treinta (30) días desde su solicitud. Asimismo, tener domicilio en el territorio Nacional al momento de la sanción de la presente Ley.

Art 4° - Gozaran de los beneficios de esta Ley, durante su primer año de entrada en vigencia, aquellos ex soldados conscriptos de la clases 53, 54, 55, 58 y 59 y otras incorporadas con estas, que no perciban ningún tipo de ingresos por cualquier otra actividad. A partir del segundo año de haber entrado en vigencia, gozaran de los beneficios de esta Ley, aquellos ex soldados conscriptos de la clases 53, 54, 55, 58 y 59 y otras incorporadas con estas, que perciban por cualquier otra actividad un haber inferior o igual al 100% de la jubilación mínima en vigencia. A partir del tercer año de la entrada en vigencia, se extenderán los beneficios de la presente ley a todas los ciudadanos inscriptos en el Registro de ex soldados conscriptos de la clases 53, 54, 55, 58 y 59 y otras incorporadas con estas, creado por el artículo 8° de la presente Ley

Art. 5º- Los beneficios acordados en los artículos precedentes se extenderán a los derechohabientes, entendiéndose por tales los enumerados en el artículo 53 de la ley 24.241 y modificatorias.

Art. 6º- La pensión será otorgada por el Poder Ejecutivo Nacional, dicho beneficio comenzará a devengarse a partir del primer día del mes siguiente en que se dicte el respectivo acto administrativo. La Administración Nacional de la Seguridad Social, ANSES, tendrá a su cargo la recepción del trámite correspondiente a la pensión que se concede a los beneficiarios de la presente Ley, como así también su correspondiente liquidación.

Art. 7º- Los beneficiarios de esta Ley gozarán de una Obra Social con las mismas coberturas que otorga a todos los pensionados de Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), a partir del primer día del mes siguiente al otorgamiento de la pensión, debiendo practicarse a tal efecto los mismo descuentos que se realizan al resto de los pensionados sobre los haberes que perciben.

Art. 8º - Por cuanto no se puede establecer fehacientemente la cantidad de ciudadanos en condiciones de percibir dicho beneficio, quien Reglamente la presente Ley, tendrá la facultad de crear un Registro de Inscripción, el mismo deberá tener un plazo perentorio no mayor de 90 días para que el ex soldado se pueda inscribir en diferentes Instituciones del territorio Argentino según lo dispuesto en el art. 1º de la presente Ley.

Art. 9º - Los beneficios que otorga esta Ley serán atendidos conforme a una partida presupuestaría que se fije al respecto. Pudiéndose obtener los recursos que se destinen por leyes especiales, donaciones o legados que se realicen a favor del organismo que corresponda.

Art. 10º- El Poder Ejecutivo reglamentará la presente Ley dentro de los noventa (90) días de su sanción.

Art.11º- Comuníquese al Poder Ejecutivo. .



FUNDAMENTOS



Señor presidente:

Nuestro país, hasta lograr nuevamente el estado de derecho y afianzar el sistema democrático, debió padecer un proceso de facto, cuyos actos de violencia tiñeron de sangre su historia, pero que, a diferencia de la que se perdió en épocas de la colonia y que luego se justificaría en la obtención de nuestra independencia y condición de país soberano, la derramada durante la dictadura militar, mancilló el pasado de esta gran Nación con sangre de inocentes, durante una época signada por el terror en la que primó el más absoluto desprecio por las vidas humanas.

Es así que hasta estos días, el dolor por las pérdidas ocurridas resuena en todos los rincones del país, con gritos ahogados de dolor, que no encuentran respuesta por las ausencias ocurridas en tan nefasto periodo y que tampoco han podido ser suplidas de alguna manera.

El "Proceso de Reorganización Nacional", instaurado por las fuerzas militares y denominado así para justificar la voracidad del poder de lamentables personajes que tomaron de manera ilegítima los destinos de nuestro país, les sirvió para utilizar las fuerzas que tenían a su cargo y enfrentar a las falanges "terroristas" o "subversivas", como les dieron en denominar entonces . Bajo estas circunstancias impartieron ordenes de muerte contra jóvenes idealistas que solo representaban la propia rebeldía de la juventud, valiéndose para sus objetivos de una estructura conformada con armamentos y personal militar que descargaron sin piedad.

Esta porción de nuestra historia, caracterizada por el miedo y la confusión, dejó la más triste de las estadísticas: la muerte de seres humanos. Sabemos de los mártires que desaparecieron entonces y que representaron los ideales de una Latinoamérica libre, pensante y desatada de la tiranía de los opresores, a ellos, numerosos homenajes se les han rendido, como también se han reivindicado sus nombres e indemnizado los males económicos causados.

Pero tampoco debe pasarse por alto que en la misma porción, se encontraban otras víctimas del sistema: los soldados conscriptos que prestaban el Servicio Militar Obligatorio. Debemos tener presente que estos jóvenes de 20 o 18 años, no pudieron ejercer su derecho de elección y mucho menos opinar o declinar sus conductas, toda vez que, su libre albedrío y voluntad, estuvo siempre manejada por la cobarde conducta de superiores en el mando, que aprovechando el verticalismo militar, abusaban de esta situación dominante dada su condición de jefes y los reducían a una servidumbre de la milicia que los convertía en herramientas de su cruel cobardía.

Estas mentes inocentes fueron taladradas y manipuladas, sufriendo las mismas consecuencias que las padecidas por las demás víctimas: Torturas, denigración, privación de la libertad y tantos otros tormentos que entonces se utilizaban con quienes pensaban distinto.

Sin lugar a dudas, esa Dictadura Militar fue el suceso más nefasto desde que tenemos memoria como Nación, que concluyó después del desastre de Malvinas. Esta guerra ha sido un hecho de tal conmoción y tan profundamente grave, por la perdida de vidas humanas, por la derrota militar y diplomática, los inmensos gastos (nunca revelados) que insumió la operación militar y la pesada sensación de desilusión en que cayo el pueblo Argentino, que podría decirse que actuó como un telón sobre situaciones tan dramáticas como las que se vivieron durante 1978, donde se creía inminente la Guerra contra Chile.

Con el paso de los años y tantas situaciones de crisis que ha vivido el País, parecen irse olvidando los momentos de dolor y las penurias, quizás porque el tiempo ayuda a cicatrizar esas heridas o en parte también porque las crisis se fueron renovando y tapando unas con otras.

Por ello, parece haberse olvidado aquellos días de 1978 donde los gobiernos de Argentina y Chile, concretaron la mayor crisis bilateral de la historia entre ambos países, donde de uno y otro lado, las dictaduras militares se fortalecían de la mano del terror y sometían a sus habitantes a la miseria a cambio de la militarización descontrolada que incluía la compra de equipos bélicos, de comunicación y logísticos de altísimos costos, que además encubrían suculentos negocios.

Por entonces, en las regiones de frontera se encontraban a fines de 1978 más de 250.000 efectivos de todas las fuerzas, preparados para entrar en combate. La escalada de tensión llego a su punto máximo el día 22 de diciembre, donde se estuvo a pocas horas de comenzar el enfrentamiento, a tal punto que todas las unidades militares recibieron la novedad de que el País se encontraba en guerra con Chile.

En tanto que la situación evolucionaba hacia el conflicto armado, la diplomacia se esforzaba por encontrar una salida viable para ambos países, que finalmente llego en la misma jornada del 22 de diciembre cuando Su Santidad Juan Pablo II acepto mediar en la disputa, encomendando la misión al recordado Cardenal Samore.

Aun bajo la negociación diplomática y bajo la supervisión de los Dignatarios de la Iglesia Católica, ambos países mantuvieron en estado de alerta y movilización sus fuerzas armadas, en la que muchos efectivos permanecieron hasta seis meses sin retornar a sus hogares, con un estrés psicológico provocado por estar bajo la tensión de una guerra inminente y soportando todo tipo de penurias.

Muchos de esos hombres eran jóvenes de apenas 18 años, que habían egresado de la escuela un tiempo antes, y que así como los "Héroes de Malvinas" fueron puestos en esa situación sin ninguna posibilidad de opción, bajo riesgo de ser declarado "Traidor a la Patria" si se opinaba en contrario, situación que por entonces, el Código de Justicia Militar sancionaba con la muerte del detractor.

Estos jóvenes soldados que debían cumplir con la Ley de Servicio Militar Obligatorio eran sometidos a una constante humillación psicológica y a agotadoras actividades físicas, que se podrían catalogar de torturas, y a actitudes delictivas de los superiores como estaqueamientos o golpes cuya denuncia y conocimiento es de dominio público, como el lamentable deceso del Soldado Carrasco, que dieron lugar a profundas reformas del Servicio Militar.

El actual Gobierno ha señalado el camino para la reivindicación de la memoria colectiva de aquellos años de la Dictadura Militar, y en ello se inscriben la reactivación de los juicios a torturadores, el destacar la labor de las entidades de Derechos Humanos, y muchos actos que tienden a rescatar la verdad objetiva.

Situación de los ex soldados conscriptos:

La ley 17.531 se Servicio Militar Obligatorio disponía que "el servicio de conscripción es el que cumplen con carácter de obligatorio y durante la paz los argentinos convocados al efecto en el año que cumplen 18 años ( 20 hasta 1976)". (Cap.III, art.11). La normativa disponía también que esa incorporación tenía por motivo otorgar a los ciudadanos "una instrucción militar" para que, una vez dados de baja de servicio, integrar la fuerza de reserva como soldados instruidos hasta los 35 años de edad, que podían ser convocados en caso de guerra mediante una ley de convocatoria del Congreso de la Nación ( art. 75, inc. 27 de la Constitución Nacional). De lo antedicho se entiende que los ciudadanos incorporados como soldados conscriptos no podían ser afectados al cumplimiento de tareas profesionales ya que lo eran "para ser instruidos", y por lo tanto obviamente carecían de la preparación física, psicológica y profesional que se requiere para el manejo de equipamientos militares de gran poder destructivo y afrontar situaciones especiales de enorme riesgo y tensión, que los cuadros permanentes adquieren después de largos años de formación y adiestramiento especifico.

Durante el periodo que nos ocupa los soldados conscriptos fueron ilegalmente sacados de su ámbito de instrucción y obligados a participar de tareas profesionales como patrullaje, allanamientos, requisitorias, control de rutas, retenes, seguridad pública, etc. que indudablemente no correspondía. Asimismo fueron "movilizados bajo estado bélico" por el Operativo Independencia y el Conflicto del Beagle. En este último caso incluso, por primera vez se reincorporaron soldados de reserva sin la necesaria ley del Congreso, ya que fue dispuesto por un gobierno de facto. Este conflicto produjo además un desfasaje en los tiempos de convocatoria y duración del reclutamiento perjudicando la formación y/o actividad laboral de los implicados.

Para ser afectados a esas tareas bajo las circunstancias de ilegalidad y falta de preparación, se sometió a los soldados conscriptos "de manera sistemática" a maltratos, castigos, amenazas, humillaciones y tormentos como modo de manipulación física y psicológica, siendo en la práctica colocados en calidad de rehenes sociales y reducidos a la servidumbre. De esta manera se excedió permanentemente los alcances de ley de servicio militar obligatorio y se vulneraron elementales derechos humanos y constitucionales con la mayor impunidad, sin ninguna posibilidad de defensa ni amparo para los conscriptos, produciéndoles daños terribles e irreversibles, agravados por su corta edad, que arrastran hasta nuestros días como pesadas mochilas sin que jamás hayan recibido algún tipo de atención ni reparación.

Se debe considerar que todo derecho implica obligaciones. El derecho que tenía el Estado de imponer a los ciudadanos un servicio obligatorio no lo eximía, y por el contrario reforzaba, su responsabilidad de velar por sus vidas, seguridad, integridad física y moral y demás derechos previstos en la carta magna, que indudablemente no se cumplió. Los organismos de Derechos Humanos registran unos 200 casos de conscriptos desaparecidos, y otros centenares que perdieron su vida, fueron heridos, mutilados o quedaron con graves secuelas físicas, producto de enfrentamientos armados, copamientos de cuarteles, accidentes, penurias, maltratos, etc. La totalidad, de alguna manera, quedaron afectados psicológicamente por presenciar o tomar conocimiento de esos hechos o por el estrés provocado por las situaciones de terror generalizado y de riesgo vital que se vivía.



El objeto del proyecto de Ley:

El principal objetivo del presente proyecto es el de otorgar a quienes fueron soldados conscriptos del servicio militar obligatorio durante los años 1.974 a 1.978, los beneficios de una pensión y la cobertura de asistencia social, mediante el acceso a una obra social que les cubra una asistencia en su salud y la de sus familiares y que sería abarcativo de las clases 53, 54, 55, 58 y 59 y otras incorporadas con estas. Antecedentes:

Como antecedente traigo a colación legislación comparada y cito el modelo español que reparó a quienes combatieron en ambos frentes en la Guerra Civil Española, con una pensión otorgada a estos por una suma de Seiscientos Euros (€ 600) y que son enviadas a sus beneficiarios en toda España e inclusive a algunos que se encuentran residiendo en lo que fue la Unión Soviética, como un reconocimiento de los daños padecidos por sus ciudadanos que se vieron afectados por un accidente histórico.

En nuestro país, la ley 24.411 de "Desaparición Forzada de Personas", acordó beneficios extraordinarios, a personas que al momento de sancionarse dicha ley, se encontraban en situación de desaparición forzada de personas, cuando se hubiere privado a alguien de su libertad personal y el hecho fueses seguido por la desaparición de la víctima, o si hubiere sido alojada en lugares clandestinos de detención o privada bajo cualquier forma del derecho a la jurisdicción.

En idéntico sentido, la ley 24.823, modificó algunos recaudos de la mencionada 24.411, pero siempre manteniendo los beneficios que la misma les acordaba a las personas que acreditaren encontrarse dentro del mencionado marco normativo, ampliando, aclarando e incorporando en algunos casos, situaciones particulares de los potenciales beneficiarios que no habían sido contempladas en la ley modificada.

La ley 24.652/96, modificatoria de la ley 23.848/90, también otorga una pensión de guerra a los ex soldados conscriptos de las fuerzas armadas que hayan estado destinados en el teatro de operaciones Malvinas, o entrado efectivamente en combate en el área de operaciones del Atlántico Sur y a los civiles que se encontraban cumpliendo funciones de servicio y/o apoyo en los lugares antes mencionados, entre el 2 de Abril y 14 de Junio de 1.982.

En ambos casos, las mencionadas leyes, no solo otorgaron los beneficios de la pensión a quienes fueron directos protagonistas, sino que además, posibilitaron que familiares directos, abuelos o concubinos, pudieran gozar de tal beneficio, acreditando debidamente las condiciones que esgrimían para la solicitud.

La situación de los ex conscriptos de las clases mencionadas se encuentra amparado por los Convenios de Ginebra del 12 de Agosto de 1949, como así también por sus dos Protocolos Adicionales: tanto en el Protocolo I Adicional a los Convenios de Ginebra, en el Título III, Sección II, Artículo 43, incisos 1 y 2; y el Protocolo II Adicional a los Convenios de Ginebra, Artículo 1, inciso 1; como así también el Pacto de San José de Costa Rica, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, art. 5º, incisos 1 y 2 y la Convención contra tortura y otros tratos, o penas crueles, inhumanos y degradantes. Argentina es uno de los países suscriptores de esos pactos internacionales.

No puede dejar de mencionarse la vulneración de la Ley 17.531 de Servicio Militar Obligatorio, el Código de Disciplina Militar y la Constitución Nacional, artículos 14 bis, 15, 17, 18, 21 y 75 incisos 25 y 27.

En definitiva, existen antecedentes legislativos ciertos que posibilitan el conocimiento, estudio, análisis y resolución de este proyecto que sustentan los fundamentos vertidos. Los hechos que aquí se describen, además de encontrarse avalados por abundante documentación, se mantiene en la memoria del pueblo y merecen ser auspiciados por las Instituciones, como manera de formular un reconocimiento histórico a quienes fueron protagonistas involuntarios de estos hechos.

Además, estas generaciones fueron las mas cruentamente castigadas por las políticas económicas implementadas durante la dictadura militar y las mantenidas luego, que produjo que la mayoría padezcan gravísimas dificultades ocupacionales, que por su edad, encima de los 48 años, es casi imposible su reinserción en las condiciones vigentes, como tampoco acceder a beneficios previsionales, permaneciendo marginados del mundo laboral y social, soportando todo tipo de penurias degradantes. Esta ley aliviaría en alguna medida la angustia de estos argentinos y sus familias poniendo justicia a estas situaciones como lo indican las normas morales y constitucionales.

Que los fundamentos expresados sean interpretados en su literalidad y oportunamente aprobado.

Texto facilitado por los firmantes del proyecto. Debe tenerse en cuenta que solamente podrá ser tenido por auténtico el texto publicado en el respectivo Trámite Parlamentario, editado por la Imprenta del Congreso de la Nación. El Senado y Cámara de Diputados,...

Reconocimiento Histórico y Beneficio a ex conscriptos

ARTICULO 1º: Otorgase a los ciudadanos argentinos incorporados a las filas del Ejercito, Armada y Fuerza Aérea Argentinas, como soldados conscriptos, que fueran movilizados hacia las zonas de frontera entre 1978 y 1979 en el marco del denominado "Conflicto por el Canal de Beagle", una pensión vitalicia de similares características a la que perciben los ex soldados que prestaron servicios en la Guerra de Malvinas. El beneficio se hará extensivo a los soldados que oportunamente fueron dados de baja de las Fuerzas Armadas y reincorporados como reservistas

ARTICULO 2º: A efectos de acreditar fehacientemente su derecho a acceder a los beneficios que otorga la presente Ley, los futuros beneficiarios deberán acreditar tal calidad con certificaciones emanadas del organismo correspondiente que hagan constar la situación de revista al momento del conflicto señalado en el articulo anterior, lugar y tiempo de movilización.

ARTICULO 3º: El monto a percibir por los beneficiarios será el correspondiente al 100% de la remuneración mensual del grado de Cabo o equivalente, según la fuerza, que será ajustada conforme los incrementos salariales que perciba el personal en actividad.

ARTICULO 4º: Los beneficiarios de la presente Ley, tendrán derecho a acceder a los beneficios de Obra Social, en iguales condiciones que las que se prestan a beneficiarios de pensiones asistenciales

ARTICULO 5º: El beneficio que se otorga por la presente Ley, en caso de tratarse de personas fallecidas, será extensivo a los derecho- habientes, de acuerdo a lo establecido en la Ley Nº 24241 - Artículo 53º. En estos casos, el/la solicitante, deberá acreditar que cumple las condiciones exigidas por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, para las pensiones no contributivas.

ARTICULO 6º: Será autoridad de aplicación de la presente Ley, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

ARTICULO 7º: Los gastos que demande la aplicación de la presente serán imputados a la partida presupuestaria correspondiente del Presupuesto del año 2008.-

ARTICULO 8º: Comuníquese al Poder Ejecutivo Nacional.

FUNDAMENTOS



Señor presidente:

Al repasar la Historia Argentina reciente, mas concretamente, el periodo de la Dictadura Militar que sometió a la Nación entre 1976 y 1983, sobresalen hechos trágicos y que han marcado a los Argentinos con una huella indeleble como la "Guerra de las Malvinas", o el "Plan Sistemático de Desaparición de Personas" cuyas consecuencias pueden percibirse aun hoy, pasadas mas de tres décadas de esos hechos.

Es que sin lugar a dudas, esa Dictadura Militar fue el suceso más nefasto desde que tenemos memoria como Nación.

La Guerra de Malvinas ha sido un hecho de tal conmoción y tan profundamente grave, por la perdida de vidas humanas, por la derrota militar y diplomática, los inmensos gastos (nunca revelados) que insumio la operación militar y la pesada sensación de desilusión en que cayo el pueblo Argentino, que podría decirse que actuó como un telón sobre situaciones tan dramáticas como las que se vivieron durante fines de 1978, donde se creía inminente la Guerra contra Chile.

Con el paso de los años y tantas situaciones de crisis que ha vivido el País, parecen irse olvidadando los momentos de dolor y las penurias, quizás porque el tiempo ayuda a cicatrizar esas heridas o en parte también porque las crisis se fueron renovando y tapando unas con otras.

Por ello, parece haberse olvidado aquellos días de 1978 donde los gobiernos de Argentina y Chile, concretaron la mayor crisis bilateral de la historia entre ambos países, donde de uno y otro lado, las dictaduras militares se fortalecían de la mano del terror y sometían a sus habitantes a la miseria a cambio de la militarización descontrolada que incluía la compra de equipos bélicos, de comunicación y logísticos de altísimos costos, que además encubrían suculentos negocios.

El origen de la disputa se remonta a fines del siglo XIX donde los tratados fronterizos dejaban en la nebulosa la soberanía territorial sobre tres islas ubicadas al Este del Canal de Beagle, las Picton, Nueva y Lennox ya que no existía acuerdo por donde pasaba el Canal de Beagle. Según la interpretación Argentina, el Canal pasaba al Oeste de las islas, que por lo tanto eran parte del territorio Argentino, y por su parte Chile sostenía que el Canal continuaba al Norte de la Picton lo que significaba la pertenencia al territorio Chileno.

Esta disputa se puso a consideración de un tribunal arbitral, que finalmente en mayo de 1977 determino el caso, dando la razón a la pretensión chilena. Pero Argentina rechazo el dictamen por considerar que el Tribuna se había excedido en sus funciones

Los contactos bilaterales no se interrumpieron, pero durante 1978 las posiciones fueron endureciéndose y ambos países comenzaron a concentrar tropas y armamentos en las zonas de frontera. Paralelamente en la Argentina se realizaban ejercicios de "oscurecimiento" en las ciudades, con el objeto de resguardarse de eventuales bombardeos enemigos.

Por entonces, en las regiones de frontera se encontraban a fines de 1978 más de 250.000 efectivos de todas las fuerzas, preparados para entrar en combate. Ambos países movilizaron sus Armadas, con destructores, portaaviones y submarinos en previsión de un duro combate naval.

La escalada de tensión llego a su punto máximo el día 22 de diciembre, donde se estuvo a pocas horas de comenzar el enfrentamiento, a tal punto que todas las unidades militares recibieron la novedad de que el País se encontraba en guerra con Chile.

En tanto que la situación evolucionaba hacia el conflicto armado, la diplomacia se esforzaba por encontrar una salida viable para ambos países, que finalmente llego en la misma jornada del 22 de diciembre cuando Su Santidad Juan Pablo II acepto mediar en la disputa, encomendando la misión al recordado Cardenal Samore.

Aun bajo la negociación diplomática y bajo la supervisión de los Dignatarios de la Iglesia Católica, ambos países mantuvieron en movilización sus FF.AA. en la zona de conflicto en la que muchos efectivos permanecieron hasta seis meses, sin retornar a sus hogares, con un estrés psicológico provocado por estar bajo la tensión de una guerra inminente, estar en zonas de alto riesgo por la posibilidad de accidentes con armas, o vehículos, que se podían producir por el propio estado de tensión de los efectivos, como por el desconocimiento de la región donde operaban, por el rigor climático, etc.

Muchos de los hombres presentes en ese escenario eran jóvenes de apenas 18 años, que habían egresado de la escuela un tiempo antes, y que así como los "Héroes de Malvinas" fueron puestos en esta situación sin ningún lugar a opción, bajo riesgo de ser declarado "Traidor a la Patria" si se opinaba en contrario, situación que por entonces, el Código de Justicia Militar sancionaba con la muerte del detractor.

Estos jóvenes soldados que debían cumplir con la Ley de Servicio Militar Obligatorio eran sometidos a una constante humillación psicológica, y a agotadoras actividades físicas, que se podrían catalogar de torturas, y a actitudes delictivas de los superiores como estaqueamientos o golpes cuya denuncia y conocimiento publico, como el lamentable deceso del Soldado Carrasco, dieron lugar a profundas reformas del Servicio Militar.

Estos vejámenes que se han referido se multiplicaban con angustiante frecuencia en la situación de los efectivos movilizados, lejos de toda referencia posible, con superiores cada vez más tensos, con una moral cada día más baja, con un futuro incierto, y con la prolongación de una situación de la que nadie daba cuenta.

Jóvenes que tenían que salir de baja en octubre de 1978, y llegaron a julio del año siguiente luego de mas de un año y medio de servicio sin el mas mínimo reconocimiento y como siempre ocurría en el Servicio Militar, siendo tratado como una basura.

Las consecuencias de este nefasto periodo, no solo terminaron perjudicando al País en su soberanía territorial, sino que generaron en toda una camada de jóvenes una herida desgarradora, que no deja de percibirse en muchos aspectos.

Así, jóvenes que antes del Servicio Militar trabajaban o estudiaban, debieron ver interrumpidas esas actividades, para estar movilizados a miles de kilómetros de su lugar, haciendo algo para lo que no estaban preparados.

Si bien existía una ley que obligaba a mantener el lugar de trabajo de un soldado bajo bandera, también es cierto que esa situación significaba muchas veces la ruptura del vínculo laboral, o al menos la pérdida de chances de movilidad.

Por otro lado, jóvenes que tenían planes para empezar sus estudios en Universidades o que necesitaban completar su Secundaria, veían postergadas estas posibilidades, que luego de volver de la vida militar eran mucho más dificultoso retomar. Basta considerar que en condiciones normales quien podía empezar a estudiar a principios de 1978, y fue incorporado al Servicio Militar, saliendo de baja a mediados de 1979, solo pudo reintegrarse a la actividad estudiantil en 1980.

Seria aventurado afirmar en que medida esta situación fue condicionante del futuro de estos jóvenes, pero se puede advertir que las oportunidades laborales, educativas y sociales, de los jóvenes que fueron soldados en este periodo, evidentemente fueron menores de quienes no lo fueron.
La situación involucra también a cabos de reserva (o grado equivalente de otras fuerzas), es decir hombres de clases anteriores que fueron dados de baja como cabos de reserva, por su ejemplar desempeño en servicio, y los subtenientes,(o grados equivalentes de otras fuerzas) tratándose de estudiantes de los liceos militares que al egresar lo hacen con ese rango. En este caso es dable que muchos continúen en la carrera militar, pero existen casos de jóvenes que al egresar del Liceo, dejaron la vida militar, pero que en la etapa del conflicto que comentamos fueron utilizados para tomar el mando de unidades de combate.

El actual Gobierno ha señalado el camino para la reivindicación de la memoria colectiva de aquellos años de la Dictadura Militar, y en ello se inscriben la reactivación de los juicios a torturadores, el destacar la labor de las entidades de Derechos Humanos, y muchos actos que tienden a rescatar la verdad objetiva.

Los hechos que aquí se describen, además de encontrarse avalados por abundante documentación, se mantienen en la memoria del pueblo, y merecen ser auspiciados por las Instituciones, como forma de formular un reconocimiento histórico a quienes fueron protagonistas involuntarios de estos hechos.

Además esta Ley vendría a solucionar en alguna medida las angustias de estos Argentinos, muchos de ellos desocupados o con una precaria condición social de ellos y de su familia, y por en especial aquellos que habitan en el interior de nuestra Patria, lejos de todo tipo de oportunidades.

Por ello, solicito a mis colegas me acompañen en la aprobación del presente Proyecto de Ley.


PROYECTO DE LEY

Texto facilitado por los firmantes del proyecto. Debe tenerse en cuenta que solamente podráser tenido por auténtico el texto publicado en el respectivo Trámite Parlamentario, editado por la Imprenta del Congreso de la Nación.

El Senado y Cámara de Diputados,...

FACÚLTASE AL PODER EJECUTIVO NACIONAL PARA OTORGAR PENSION A LOS CONSCRIPTOS MOVILIZADOS POR EL CONFLICTO DEL CANAL DE BEAGLE.

ARTÍCULO 1: La presente ley tiene como objeto otorgar una pensión a los soldados conscriptos de la clase 58 y 59 que estuvieron afectados en zona de frontera por el conflicto del Canal de Beagle.

ARTÍCULO 2: La pensión establecida en la presente Ley será compatible con cualquier otro beneficio de carácter previsional permanente otorgado por el Estado Nacional, Provincial y/o Municipal y será otorgado desde la fecha de su promulgación, no dando derecho al pago retroactivo.

ARTÍCULO 3: El beneficio que otorga esta ley será atendido con los recursos que destine a tal efecto el presupuesto general de la administración pública para el Ministerio de Defensa.

ARTÍCULO 4: La Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), organismo descentralizado del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, tendrá a su cargo el otorgamiento, liquidación y pago de la pensión creada por la presente Ley.

ARTÍCULO 5: Autorizase al Poder Ejecutivo a realizar las adecuaciones presupuestarias necesarias para el cumplimiento de la presente ley.

ARTÍCULO 6: El Poder Ejecutivo reglamentará la presente ley dentro de los noventa (90) días de su promulgación.

ARTICULO 7: Comuníquese al Poder Ejecutivo.

FUNDAMENTOS



Señor presidente:

En 1978 la dictadura militar llevó a nuestro país a segundos de la guerra con Chile, gobernada entonces por el Dictador General Pinochet. La Dictadura militar argentina no acató el fallo del Tribunal Arbitral. En teoría de la Corona Británica, aunque en realidad era de jueces internacionales prestigiosos integrantes de la Corte Internacional de la Haya. Lo que estaba en juego eran tres islas del extremo sur, sobre el Canal de Beagle.

Este conflicto había surgido en el siglo XIX como consecuencia de los tratados de límites firmados entre Chile y Argentina que dejaban duda sobre la soberanía en las aguas del canal y sus islas Lennox, Picton y Nueva. En realidad de los estudios realizados por el CONASE, durante la dictadura del general Onganía, surgía la idea que no era una cuestión esencial para la Argentina y que sobre esta cuestión era preferible privilegiar acuerdos con Chile para mejorar los pasos fronterizos y facilitar el acceso a los puertos chilenos de los productos argentinos. esto llevaba el sello del espíritu pacificador e integrador de os presidentes Arturo Illia y Eduardo Frei. Se pudo lograr la solución entonces pero el canciller, el mismo que actuó en la Dictadura de Galtieri, Costa Méndez se opuso al acuerdo.

Siguiendo pasos que venían de los gobiernos dictatoriales de Onganía y Levinsgston en 1971 el gobierno del general Lanusse firma un acuerdo con el Presidente Salvador Allende por el cual Argentina y Chile aceptaban la designación de Gran Bretaña como Corte Arbitral para decidir en el conflicto limítrofe entre los dos países como la preveían los tratados precedentes.

En realidad la corona inglesa actuaba formalmente, para respetar los tratados anteriores pero el fallo estaba a cargo de jueces de la Corte de la Haya.

El acuerdo Lanusse - Allende - no fue tratado por el Congreso entre 1973 al 76 como corresponde y los usurpadores del poder no escucharon a un grupo de senadores nacionales, cuyos mandatos concluyeron con el golpe de estado del 24 de marzo de 1976, que ya sospechaban que el fallo sería adverso y por eso sugerían que, ante la falta de ratificación por el Congreso, el gobierno dictatorial retirara la cuestión del arbitraje.

El gobierno del dictador Videla, perdió una oportunidad y en cambio cuando se conoció el fallo adverso no lo acató y comenzó una escalada bélica que en 1978, se agudizó hasta llegar a plantearse la posibilidad de un enfrentamiento armado por ambos países, a pesar que Pinochet como Videla no lo querían y por otra parte colaboraban en el plan Cóndor, que era un programa de represión conjunta entre dictaduras militares del Conosur.

El conflicto creció a tal punto que la Argentina comenzó a realizar maniobras militares y simulacros de guerra en el Sur. Chile también efectuó prácticas militares en la frontera. Y en estas situaciones de "tensión de guerra" numerosos soldados argentinos se vieron obligados a prestar servicios en las zonas de peligro inminente de guerra.

Una vez desconocida la validez del Laudo arbitral, Argentina movilizó todo su poderío militar concreto y potencial, para obligar a Chile a cambiar lo establecido por el tribunal.

Desde ese punto de vista, la situación chilena aparecía bastante desventajosa. Frente a un país que casi lo dobla en el número de habitantes, con un ingreso per capita casi del doble y una ventaja geográfica enorme, Chile enfrentaba además, por las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura, una negación a la venta de armas de parte de sus proveedores tradicionales (USA y Europa), lo que dificultaba aun más la ya por su propia geografía difícil tarea de resguardar su territorio.

Ambos países movilizaron sus reservas a fin de 1978 y del lado argentino sólo había un cuarto de millón de soldados estacionados a lo largo de la frontera, listos a defender los pocos pasos a través de la cordillera de los Andes. Esta fue probablemente la mayor concentración de tropas en el continente Sudamericano desde la guerra del Chaco.

En febrero de 1978 los presidentes Augusto Pinochet (Chile) y Jorge Rafael Videla (Argentina) se reunieron en el aeropuerto de Plumerillo en la provincia de Mendoza, y en tal ocasión, una docena de aviones argentinos A-4 Skyhawk fueron emplazados en dirección a Chile, lo cual fue interpretado como una actitud agresiva y belicista de parte de Argentina. El ambiente fue cada vez tensándose más hasta la reunión de Puerto Montt, en la cual ambas partes trataron el tema entre gobernantes.

Finalmente, Argentina a través de la Flomar (Flota de Mar Argentina) decide capturar las islas por la fuerza además de avanzar sobre posiciones chilenas a lo largo de un frente de 2.500 km, cuyo principal objetivo serían las ciudades de Santiago, Valparaíso, Temuco, Puerto Natales y Punta Arenas.

En la noche del 21 y del 22 de diciembre de 1978, Argentina, a través de la "Operación soberanía" pretendía la invasión de las islas y avanzar sobre las fuerzas chilenas (como así mismo la conquista de territorios y costas del Pacífico), Mientras que Chile tenía como plan una defensa fuertemente establecida y luego un contraataque con el objetivo de capturar las ciudades de Neuquén y de Río Gallegos para forzar la paz. La Flomar guiada por el Portaaviones "25 de Mayo" se dirigió a la zona de combate. La Armada de Chile, dirigida por Raúl López Silva a bordo del Crucero Prat hizo lo propio en contra de la flota de mar argentina.

Finalmente, la mediación papal y una tormenta en la zona evitaron el desenlace fatal. La mediación papal otorgó otra vez las tres islas a Chile, haciendo algunas concesiones marítimas a Argentina. La línea de frontera marítima no siguió la línea de equidistancia hacia el sureste, sino que en la parte final siguió el meridiano del Cabo de Hornos hacia el sur, alejándose de la distancia más corta hacia la Antártida, favoreciendo a Argentina. La opinión pública argentina, tras la derrota sufrida en la guerra por las Islas Malvinas, aprobó la mediación papal en un plebiscito en el año 1984.

A pesar de que los resultados de esta situación se resolvieron sin llegar a una efectiva guerra entre Chile y Argentina, es importante reconocer a estos soldados conscriptos el desarraigo y stress psicológico que han sufrido, y sufren aún en la actualidad, con motivo de la movilización en pos de un probable conflicto a la que se vieron sometidos por casi 2 años. Se sabe que hubo enfrentamientos menores y que una buena cantidad de efectivos estuvo acantonada en la primera línea de fuego durante noventa días en condiciones muy duras, tanto por el terreno, el clima, la alimentación, y la tensión constante por la posibilidad cierta de entrar en combate efectivo.

Por tales motivos es que solicito a mis pares que me acompañen en la sanción del presente proyecto de ley.


PROYECTO DE LEY

Texto facilitado por los firmantes del proyecto. Debe tenerse en cuenta que solamente podrá
ser tenido por auténtico el texto publicado en el respectivo Trámite Parlamentario, editado por la Imprenta del Congreso de la Nación.

El Senado y Cámara de Diputados,...

ARTICULO 1º: OTORGASE a los ciudadanos argentinos que fueran incorporados a las filas del Ejército como soldados conscriptos, pertenecientes a las clases 1953, `54, `55 y `58, que fueran movilizados hacia la Provincia de Tucumán en el marco del denominado "Operativo Independencia", una pensión vitalicia de idénticas características a la que perciben los ex soldados que prestaron servicios en la Guerra de Malvinas.

ARTICULO 2º: A los fines de acreditar fehacientemente su derecho a acceder a los términos de la presente Ley, los solicitantes deberán presentar certificaciones del organismo correspondiente que hagan constar su condición de soldados, destino y excombatiente.

ARTICULO 3º: El monto a percibir por el solicitante ser
el correspondiente al CIEN POR CIENTO ( 60 % ) de la remuneración mensual del grado de Cabo del Ejército, que será ajustada de acuerdo a la variación que por incrementos salariales se produzca para el personal en actividad.

ARTICULO 4º: Los beneficiarios de la presente Ley, tendrán derecho a acceder a los beneficios de Obra Social.

ARTICULO 5º: El beneficio que se otorga por la presente Ley, en caso de tratarse de personas fallecidas, será extensivo a los derecho- habientes, de acuerdo a lo establecido en la Ley Nº 24241 - Artículo 53º. En estos casos, el/la solicitante, deber
acreditar que cumple las condiciones exigidas por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, para las pensiones no contributivas.

ARTICULO 6º: Será autoridad de aplicación de la presente Ley, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

ARTICULO 7º: El gasto que demande la aplicación de la presente serán imputados a la partida presupuestaria correspondiente del Presupuesto del año 2008.-

ARTICULO 8º: Comuníquese al Poder Ejecutivo Nacional.

Fundamentos


Señor presidente:

Existen leyes, que por su espíritu representan un reconocimiento, una reivindicación hacia ciudadanos argentinos que de una u otra forma brindaron un servicio a la patria.-

Estas leyes, representan un acto de justicia. Es así que el Congreso Nacional sancionó las Leyes N° 23848 y N° 24652, que establecen una pensión vitalicia para los ex combatientes de Malvinas.-

Una reivindicación hacia esos jóvenes, casi adolescentes que ofrendaron sus vidas y dieron muestras de su valor, luchando en condiciones paupérrimas, enviados a la guerra por aquellos que sólo pensaron en perpetuarse en el poder, aún a costa del sufrimiento de jóvenes, en su mayoría de apenas 18 años de edad.-

Nadie puede dudar, de la estricta justicia de esta Ley y sus modificatorias.-


Aún antes de esta guerra, la vigencia de la Ley de Servicio Militar Obligatorio, que establecía la incorporación de jóvenes de apenas 18 años al Ejército Argentino, obligaba a nuestros ciudadanos, a brindar este servicio a la patria. Un sistema, que no brindaba opciones.-

Entre todos los argentinos que cumplieron con el Servicio Militar Obligatorio, los comprendidos en las clases 1953; 1954; 1955; 1958 y 1959, fueron llevados al combate y sufrieron las consecuencias físicas y psicológicas que este acarrea.-

Todos conocemos esta página negra de la historia de nuestro país.-

En la que jóvenes ciudadanos debieron alzarse en armas en contra de hermanos argentinos.-

El haber sido soldado del Ejército Argentino, en ocasión de cumplir con el servicio militar obligatorio, me dio la oportunidad de conocer desde adentro los códigos militares. Situación esta que me coloca en una posición de legítima autoridad para eximir de toda responsabilidad a aquellos soldados que entre los años 1974 a 1978, se encontraban afectados a las filas del Ejército.

Ellos, fueron entrenados para obedecer órdenes - nunca para cuestionarlas - y las órdenes que impartían los superiores eran precisas, había que aniquilar al enemigo, caso contrario, el enemigo terminaba con ellos.

Inocentes de toda connotación y motivación de carácter político, los conscriptos de entonces debieron arremeter en contra de sus propios conciudadanos. No importaba que credo profesaba, que raza tenían, que ideales políticos los sustentaban, a que país representaban. Era una guerra que ordenaba el Estado argentino y en el campo de batalla no importaba quién era el enemigo.

Por todo esto, los atribulados soldados, pagaron con creces la mortificación moral y psicológica que tal hecho significó.

Sin duda alguna, aquellos jóvenes argentinos, son los grandes olvidados de este tramo oscuro y doloroso de nuestra historia reciente.-

Por ello, considero que es de ley, rescatar esa conducta silenciosa, aquel llanto ahogado por el estruendo de la metralla, las l
grimas derramadas sin consuelo al ver las propias manos manchadas con sangre argentina.-

Este es el fundamento moral y ético del presente Proyecto.-

Arriba

 


PROYECTO DE LEY


Texto facilitado por los firmantes del proyecto. Debe tenerse en cuenta que solamente podr
ser tenido por auténtico el texto publicado en el respectivo Tr
mite Parlamentario, editado por la Imprenta del Congreso de la Nación.

El Senado y C
mara de Diputados,...


Artículo 1º: Los ciudadanos argentinos que hubieren sido incorporados al Servicio
Militar Obligatorio, a la luz de la ley de Servicio Militar nº 17.531 y sus modificatorias y que hubieren revestido la calidad de soldados conscriptos, pertenecientes a las clases 1953/1954/1955/1958 y 1959, afectados a las filas del Ejército Argentino durante los años 1.974 a 1.978, destinados a la provincia de Tucum
n y otros destinos del país que fuera conceptuados como de "lucha contra la subversión", ser
n asimilados a los soldados que bajo idéntico régimen, prestaron servicio en la guerra del Atl
ntico Sur, por la recuperación de las Islas Malvinas. Para ello, deber
n acreditar con todos los tr
mites de rigor, la condición de soldados, el lugar de destino y la afectación al Ejército, quedando las instituciones que debieran expedir los respectivos informes obligadas a remitirlos a pedido de estos, en un plazo no mayor de quince (15) de formalizada la solicitud.

Artículo 2º: Los ex soldados conscriptos descriptos en el artículo anterior, ser
n beneficiados con una pensión de guerra que deber
ser fijada por el organismo competente y que en ningún caso, ser
inferior al ciento por ciento (100%), de la remuneración mensual, integradas por los rubros "sueldos y regas" que recibe el grado de cabo del Ejército Argentino. Dicha pensión ser
pasible de las variaciones que resulten como consecuencia de los aumentos que soporte la remuneración fijada a un cabo del ejército.

Artículo 3º: Otórgase a los ex soldados conscriptos, clase 1953/1954/1955/1958 y 1959, que hubieren dado cumplimiento con las acreditaciones exigidas, los beneficios de la Obra Social para el Personal Civil de la Nación o una de similares características, con el alcance dispuesto en el artículo 4º. En caso de tratarse de persona fallecida, se comprender
la misma extensión que prevé el artículo 4º de la presente ley.

Artículo 4º: Los beneficios acordados en los artículos 2º y 3º, se extender
a los derechohabientes, entendiéndose por tales a los enumerados en el art. 53 de la ley 24.241 y sus modificatorias. Podr
n ser beneficiarios los padres incapacitados para el trabajo, a cargo del causante a la fecha de su deceso, debiendo acreditar fehacientemente y a través de los organismos de contralor pertinente, no contara con otra pensión, jubilación, retiro o prestación no contributiva. En caso de contar con alguna de estas prestaciones, deber
n renunciar a las mismas y acogerse a los beneficios otorgados por la presente.

Artículo 5º: Ser
autoridad de aplicación de ésta ley, el Ministerio del Interior encontr
ndose a su cargo el pago del beneficio que ella establece y la prestación de la Obra Social, en las condiciones fijadas en el artículo 3º.

Artículo 6º: Los gastos que demande el cumplimiento de la presente ley se atender
n con cargo a "Rentas Generales.

Artículo 7º: Comuníquese al Poder Ejecutivo Nacional.

Fundamentos
Señor presidente:
Una breve Reseña.
 

Nuestro país, hasta lograr nuevamente el estado de derecho y afianzar el sistema democr
tico, debió padecer un proceso de facto, cuyos actos de violencia tiñeron de sangre su historia, pero que, a diferencia de la que se perdió en épocas de la colonia y que luego se justificaría en la obtención de nuestra independencia y condición de país soberano, la derramada durante la dictadura militar, mansilló el pasado de esta gran Nación con sangre de inocentes enfrentados entre sí, durante una época signada por el terror en la que primó el m
s absoluto desprecio por las vidas humanas.
 

Es así que hasta estos días, el dolor por las pérdidas ocurridas resuena en todos los rincones del país, con gritos ahogados de dolor, que no encuentran respuesta por las ausencias ocurridas en tan nefasto periodo y que tampoco han podido ser suplidas de alguna manera.
 

El "Proceso de Reorganización Nacional", instaurado por las fuerzas militares y denominado así para justificar la voracidad del poder de lamentables personajes que tomaron de manera ilegítima los destinos de nuestro país, les sirvió para utilizar las fuerzas que tenían a su cargo y enfrentar a las falanges "terroristas" o "subversivas", como les dieron en denominar entonces . Bajo estas circunstancias impartieron ordenes de muerte contra jóvenes idealistas que solo representaban la propia rebeldía de la juventud, valiéndose para sus objetivos de una estructura conformada con armamentos y personal militar que descargaron sin piedad.
 

Destacable es mencionar que tanto los estudiantes secundarios, universitarios, profesionales, dirigentes políticos, hombres de letras y otros m
s, que no compartían la línea de pensamiento de los dictadores, jam
s imaginaron encontrarse inmersos en una represión sin precedentes en la Argentina, ante ello, algunos optaron por quedarse y contrarrestar estos atropellos, a diferencia de otros que decidieron emigrar en salvaguarda de sus vidas y la de sus familiares.
 

Esta porción de nuestra historia, caracterizada por el miedo y la confusión, dejó la m
s triste de las estadísticas: la muerte de seres humanos. Sabemos de los m
rtires que desaparecieron entonces y que representaron los ideales de una latinoamérica libre, pensante y desatada de la tiranía de los opresores, a ellos, numerosos homenajes se les han rendido, como también se han reivindicado sus nombres e indemnizado los males económicos causados.
 

Pero tampoco debe pasarse por alto que en la misma porción, se encontraban otras víctimas del sistema: los soldados conscriptos que prestaban servicio militar en nuestro querido Ejército Argentino. Debemos tener presente que estos jóvenes (en su mayoría contaban con 18 años), no pudieron ejercer su derecho de elección y mucho menos opinar o declinar sus conductas, toda vez que, su libre albedrío y voluntad, estuvo siempre manejada por la cobarde conducta de superiores en el mando, que aprovechando el verticalismo militar, abusaban de esta situación dominante dada su condición de jefes y los reducían a una servidumbre de la milicia que los convertía en autómatas, en herramientas de su cruel cobardía.
 

Estas mentes inocentes fueron taladradas y manipuladas al punto tal, que no tuvieron opción de elegir entre hacer o no hacer, sufrieron las mismas consecuencias que las padecidas por los contarios: Torturas, denigración, privación de la libertad y tantos otros tormentos que entonces se utilizaban con quienes pensaban distinto.
 

Estos jóvenes también murieron y nadie dio nunca una explicación, por cuanto, tratar de hacer entender a un padre o una madre que su hijo murió por haberse enfrentado a un enemigo inventado, no podr
jam
s cicatrizar el dolor del alma que ello significa, mucho menos cuando se pretendió justificar una guerra en nuestra propia casa.
 

En similares circunstancias, estos jóvenes conscriptos se vieron envueltos, ante la determinación de una persona que no estaba en sus cabales: el ex Presidente de facto Tte. Gral. Galtieri, quién declaró la guerra a las Islas Brit
nicas pretendiendo la independencia de las Islas Malvinas mismas a través de la fuerza. Destacable es recordar que éste "soldado" no estuvo un solo instante al frente de las batallas que se libraron, tampoco fue quién arriesgo su vida en el frente enemigo, muy por el contrario, escondido tras su escritorio y bajo los efectos del alcohol se protegía de una muerte segura. Total, para ir al frente, para poner el pecho y para morir, estaban los nobles soldados, los jóvenes soldados, los olvidados soldados.
 

Es nuestro deber, recuperar nuestra memoria respecto de ellos, de los que murieron sin elección, sin la posibilidad del disenso, reconocer que también formaron parte de una juventud amenazada por el terror y con sus cerebros lavados por una lucha inventada.
Sin merituar la condición de soldados que prestaron servicio al ejército (por cuanto - reitero- se trataba de un servicio obligatorio sin posibilidad alguna de elección) no merecen igual tratamiento que los que le impartieron las órdenes y en ésta idea ser marginados de la sociedad por haber echo algo que no les dejaba salida alguna, puesto que la ley de servicio militar obligatoria, los tenía como rehenes y a la merced de los trasnochados pensamientos de los Videla, los Agosti, los Massera, los Suarez Mason, los Bussi y tantos otros que se valieron de estas mentes inocentes para plasmar sus diabólicos planes de poder.
 

En cuanto al reconocimiento de las actuaciones dictatoriales vividas por nuestro país, se avanzó notablemente en materia de derechos humanos, reconociendo en las víctimas del terrorismo de estado el espacio que perdieron, tanto en lo social como en lo económico.
El estado, para paliar el déficit de custodia que por entonces no ejercía, indemnizó tanto a los protagonistas de los tr
gicos momentos vividos, como a sus familiares, situación que se extendió también a quienes prestaron servicios en nuestro Ejército, por la guerra librada contra Inglaterra por la recuperación de las Islas Malvinas.
 

Entiendo que existe un vacío respecto de aquellos jóvenes soldados que fueron empujados al enfrentamiento armado en la década siniestra. Sin embargo, les asiste el mismo e igualitario derecho de los que resultaron víctimas directas de la dictadura, toda vez que estos, también resultaron ser víctimas del mismo agente y es nuestro deber como representantes del pueblo, hacerlos gozar de los beneficios ya acordados.
 

El objeto del proyecto de Ley.
 

El principal objetivo que persigo con el presente proyecto, es el de otorgar a quienes fueron soldados, ex conscriptos del servicio militar obligatorio, durante los años 1.974 a 1.978, los beneficios de una pensión y la cobertura de asistencia social, mediante el acceso a una obra social que les cubra una asistencia en su salud y la de sus familiares y que sería abarcativo de las clases 53, 54, 55, 58 y 59.
 

Antecedentes.
 

Como antecedente traigo a colación legislación comparada y cito el modelo español que reparó a quienes combatieron en ambos frentes en la Guerra Civil Española, con una pensión otorgada a estos por una suma de Seiscientos Euros (E 600) y que son enviadas a sus beneficiarios en toda España e inclusive a algunos que se encuentran residiendo en lo que fue la Unión Soviética, como un reconocimiento de los daños padecidos por sus ciudadanos que se vieron afectados por un accidente histórico.
 

En nuestro país, la ley 24.411 de "Desaparición Forzada de Personas", acordó beneficios extraordinarios, a personas que al momento de sancionarse dicha ley, se encontraban en situación de desaparición forzada de personas, cuando se hubiere privado a alguien de su libertad personal y el hecho fueses seguido por la desaparición de la víctima, o si hubiere sido alojada en lugares clandestinos de detención o privada bajo cualquier forma del derecho a la jurisdicción.
 

En idéntico sentido, la ley 24.823, modificó algunos recaudos de la mencionada 24.411, pero siempre manteniendo los beneficios que la misma les acordaba a las personas que acreditaren encontrarse dentro del mencionado marco normativo, ampliando, aclarando e incorporando en algunos casos, situaciones particulares de los potenciales beneficiarios que no habían sido contempladas en la ley modificada.
 

La ley 24.652/96, modificatoria de la ley 23.848/90, también otorga una pensión de guerra a los ex soldados conscriptos de las fuerzas armadas que hayan estado destinados en el teatro de operaciones Malvinas, o entrado efectivamente en combate en el
rea de operaciones del Atl
ntico Sur y a los civiles que se encontraban cumpliendo funciones de servicio y/o apoyo en los lugares antes mencionados, entre el 2 de Abril y 14 de Junio de 1.982.
 

En ambos casos, las mencionadas leyes, no solo otorgaron los beneficios de la pensión a quienes fueron directos protagonistas, sino que adem
s, posibilitaron que familiares directos, abuelos o concubinos, pudieran gozar de tal beneficio, acreditando debidamente las condiciones que esgrimían para la solicitud.
 

En definitiva, existen antecedentes legislativos ciertos que posibilitan el conocimiento, estudio, an
lisis y resolución de este proyecto que sustentan los fundamentos vertidos, pero que adem
s las situaciones y recaudos determinados en los mencionados cuerpos normativos, guardan estrecha relación con las descriptas al comienzo del presente, sin que pudieran existir o soslayarse hechos o circunstancias que posibiliten, o mejor dicho, que justifiquen la exclusión de los pretendidos beneficiarios, descriptos en el objeto de este proyecto.
 

La situación de Soldados Ex Conscriptos.
 

La ley 17.531 de Servicio Militar Obligatorio, disponía en el Capìtulo IIIº, bajo el título "Servicio de Conscripción" que el mismo, era el servicio militar que se cumplía con car
cter obligatorio y durante la paz, los argentinos convocados a tal efecto en el año que cumplen 18 años de edad (art. 11). El art. 13, sostenía en el segundo p
rrafo "Tendr
n estado militar desde el momento que se efectúe su presentación, voluntaria o no" ...
Ambas normas, se condecían con las que disponían los arts. 1º, 4º, 5º, 6º y 7º, en las que se conceptuaba al servicio militar como de obligatorio, desplazando cualquier opción o manifestación de elección de parte de los convocados, a quienes se sometía a la jurisdicción militar atento que para ello se les acordaba estado militar, dependiendo del Ejecutivo Nacional, que por entonces estaba en poder de Jefes militares.
 

Destacable es mencionar que los jóvenes que integraron las clases 53, 54, 55, 58 y 59, ingresaron a prestar servicio con 18 años a las filas del Ejército y egresaron de las mismas con 20 años o tal vez un poco m
s. En igual sentido debe tenerse presente que desde 1.974 a 1.978, las fuerzas militares actuaron reprimiendo a quienes ellos consideraban subversivos del régimen y bajo este rótulo, justificaron la muerte de inocentes, como así también los tormentos aplicados a quienes resultaban prisioneros.
 

Sin alejarme del tema central y aún cuando la tentación por continuar escarbando los recuerdos es verborr
gica, volveré sobre los soldados conscriptos, toda vez que a ellos apunta éste proyecto.
 

Los soldados de las clases supra mencionadas, estuvieron afectados para luchar en contra de la subversión, durante el periodo comprendido entre los años 1.974 a 1.978, en la zona de operaciones Tucum
n y en algunas otras regiones del país. Estos ex combatientes, en su corta edad, debieron padecer y enfrentar situaciones de violencia, tales como ver sometidos a rigores físicos a sus propios compañeros, como al igual, ver como estos morían en los enfrentamientos armados, evidenciando que sus vidas siempre estuvieron en juego, debido a esto, muchos de ellos padecieron trastornos psíquicos y físicos, sin que el ejército para quién sirvieron y los sucesivos gobernantes de turno, hubieren aportado soluciones inmediatas para paliar estos trastornos.
 

Debo destacar una vez m
s, que estos ex conscriptos, no actuaron de manera voluntaria en los acontecimientos de la época del proceso militar, ni tampoco lo hicieron en las filas del ejército por su propia convicción, estos fueron llevados por el imperio de una ley que les obligaba desde la misma incorporación a someterse al régimen militar, aún cuando ellos no lo solicitaron, testimonios de los m
s variados, han sido coincidentes en expresar que en caso de no acatar las órdenes de los superiores militares, eran encarcelados y sometidos casi a un estado de servidumbre, con la denigración que ello significa. Téngase presente que estos ciudadanos no fueron condenados por delitos de lesa humanidad, no fueron sometidos al juzgamiento por crímenes de guerra, por cuanto, no fueron ellos los artífices ni los organizadores de las muertes y desapariciones de miles de argentinos, por esto y por muchas cosas m
s es que no merecen la marginación social.
 

Hoy, ya varios de ellos entrados en años y con familias a cuestas, deben soportar otras angustias como la de ser un desocupado, o bien percibir un salario por debajo de los mínimos establecidos, no estar registrados laboralmente, etc., a lo que se suma la imposibilidad de poder recibir una atención adecuada de salud, por no contar con una Obra Social o asistencia que se le parezca, en lo que importa un abandono que debe ser considerado y solucionado.
 

No son diferentes estos ex combatientes a los que pelearon y murieron en Malvinas, porque el solo hecho de distinguir las situaciones bélicas, unos enfrentados a un enemigo externo y otros con un enemigo interno (o no), no resulta óbice para diferenciar, toda vez que, lo que importa es el sometimiento y el rigor ejercido sobre sus personas, tanto en el plano psicológico, como en el físico, que les fuera impuesta a raíz de un hecho que no les dejaba alternativa que los hace iguales, frente a la sociedad toda y frente a quienes de alguna manera, ejercemos un espacio político con capacidad suficiente para atender estos reclamos.
 

Una delegación de ex conscriptos, viene desde hace un tiempo a ésta parte, llevando adelante los tr
mites necesarios para lograr el reconocimiento pretendido, así consiguieron que la Legislatura de la provincia de Jujuy, formalizare un proyecto de Declaración y que el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación se encuentre tramitando las presentaciones formuladas por este grupo, requiriendo el beneficio de pensiones y de una obra social, para todos aquellos ex conscriptos de las clases mencionadas, que se encuentren en el "NOA" Argentino.
 

Espero que los fundamentos expresados, sean interpretados en su literalidad y oportunamente con el apoyo de mis pares, sea aprobado.

Arriba

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